Ingenuidad compartida


 
Emoción+lectura es lo que encontrarás en mi nuevo libro: Ingenuidad compartida (Poesía de adolescencia). Y si te emociona más escucharlo, podrás hacerlo en  mi blog de escritura: Francisca Leiva
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Solo te pido que dejes un comentario de lo que te ha parecido. Aquí te dejo su Prólogo.

El primer poema de este libro es la razón de él. Pero no por el dolor por la muerte de mi padre que muestra; no por  lo que dice exactamente; sino por lo que hay implícito en él. 


Lo más importante que aprendí no fue el sufrimiento que me invadió, ni el dolor, ni la tristeza; sino la presencia constante de la muerte y la impermanencia de todas las cosas que nos rodean. La soledad, en que me sumió el luto, me permitió observar la realidad más allá de ella misma y darme cuenta de que toda la naturaleza está en continuo cambio y que nosotros no somos más que un minúsculo punto dentro de ella. 


Nada permanece, pues hasta el recuerdo modula nuestras percepciones de distinta manera cada vez que recordamos; nada es constante, tan solo la certeza de la muerte.


Hoy deseo compartir esa ingenuidad que abrió mis ojos, no por el dolor, sino por la dicha que me regaló, la comprensión de que no hay separación entre los que nos quedamos y los que se van. Ni un solo día he dejado de sentir su presencia, ni un solo día he olvidado su muerte, ni un solo momento de tristeza o alegría dejó de ser compartido con su alma.


Este poemario no está pulido, ni revisado; es mejorable, pero está aquí porque la vida me ha enseñado que lo más importante no es la perfección, sino la valentía. Pues no todos llegaremos a ser grandes poetas, pero todos somos poetas y debemos salir al mundo. 


Por ello, he decidido sacar a la luz unos textos que escribí entre mi niñez y adolescencia con la osadía de quien no quiere mostrar una obra perfecta, sino enseñar que la poesía buena, mala o regular está hecha para ser cantada a los demás.


Quiero que sirva de consuelo a quienes se encuentran con la muerte sin esperarla, a aquellos que no se prepararon para ella, a aquellos que todavía no han mirado más allá de la vida, sin darse cuenta de que la vida y la muerte son la misma cosa, pues una no existe sin la otra. 


Y quiero animar a todos los poetas a enseñar lo que escriben, especialmente a los poetas adolescentes. La poesía es una vía de escape del dolor, de la desesperanza, de la desolación… escribirla, sacarla al mundo es un modo de sanar. No debemos esconder lo que sentimos, pues nuestros sentimientos, como nuestra alma, son universales y, al mismo tiempo, únicos.


Y te digo a ti, escritor escondido: “renuncia a todo, pero nunca renuncies a ser libre, a ser diferente, a ser tú… sin miedo, sin presión… , pues solo un instante de tu vida serás adolescente”.


En un curso para mejorar las relaciones laborales entre compañeros nos explicaron que la autoestima proviene de cómo los demás nos ven o valoran. Disiento, disiento profundamente, la autoestima depende de los demás, solo para aquellos que han decidido rendirse al grupo, pues lo que tú eres, lo que tú vales está dentro de ti, depende enteramente de tu amor por ti, de tu responsabilidad sobre ti mismo y nadie debe decirte nunca cuánto vales, pues todos somos iguales y estamos aquí para cumplir una gran misión: vivir.


Todos los poemas que recojo aquí fueron escritos tras la muerte de mi padre; apenas contaba con 12 años recién cumplidos. En ese momento, mi vida se redujo a la tristeza, la lectura y al encierro entre rendijas, rejas y puertas que lloraban con el rugido de su apertura. 


En estos poemas, sobran las palabras, pues fluye el dolor intenso donde el tiempo, la poesía y el silencio imperan en la aceptación de la muerte. A veces, los sentimientos son contradictorios y las palabras parecen un sinsentido, al igual, que las vivencias que guardan. En otras ocasiones, son visiones nacidas de las largas horas de meditación, donde se sucedían escenas que parecían vividas por otras personas en otras vidas. Hay poemas de tema claro, otros, son un simple fluir de la consciencia y, en mitad del dolor, a veces fluyen poemas de amor, amor soñado, amor futuro y amor pasado.


Espero que, al menos en algún verso, te encuentres y disfrutes.


Un abrazo a todos, mis queridos lectores.


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